A partir del 2 de agosto, la política de uso de IA se convierte en un documento imprescindible para cualquier empresa que utilice herramientas de inteligencia artificial en sus procesos diarios. Con la aplicación de las principales obligaciones del AI Act europeo, las organizaciones deberán demostrar que emplean estas tecnologías de forma segura, transparente y conforme a la normativa. Te preparamos una guía sobre todas esas obligaciones y puedes descargarla gratuitamente.
Contar con unas reglas internas claras permite reducir riesgos, proteger la información corporativa y establecer responsabilidades sobre el uso de la IA. Además, ayuda a formar a los empleados, mejorar la supervisión de los sistemas utilizados y generar confianza entre clientes, proveedores y colaboradores.

Una política de inteligencia artificial es un documento interno que establece las normas, procedimientos y responsabilidades relacionadas con el uso de sistemas de IA dentro de una organización. Su objetivo es responder a preguntas como:
No se trata únicamente de una cuestión legal. También es una medida de seguridad, calidad y protección reputacional.
El AI Act europeo establece obligaciones para desarrolladores, proveedores y usuarios de determinados sistemas de inteligencia artificial.
Aunque muchas pymes no desarrollan IA propia, sí utilizan aplicaciones basadas en esta tecnología. Por ello, deberán demostrar que emplean estas herramientas de forma responsable y conforme a la normativa.
Además, desde febrero de 2025 ya es obligatoria la denominada alfabetización en IA, es decir, que las personas que utilizan estos sistemas han de disponer de conocimientos suficientes para hacerlo de manera adecuada.
Una política interna ayuda a documentar ese compromiso y facilita la implantación de procedimientos de cumplimiento.
No existe un modelo único válido para todas las organizaciones, pero sí una serie de apartados recomendables.
El documento debe indicar claramente:
Conviene evitar definiciones excesivamente complejas y utilizar un lenguaje comprensible para toda la plantilla.
Uno de los errores más frecuentes es permitir que cada empleado utilice cualquier aplicación encontrada en internet. La política debería incluir:
Esto permite controlar riesgos relacionados con la seguridad de la información y la protección de datos.
Muchos sistemas de IA funcionan mediante instrucciones o prompts introducidos por los usuarios. Por esta razón, es fundamental especificar qué información puede compartirse y cuál no.
Como norma general, debería prohibirse la introducción de:
La filtración accidental de datos es uno de los principales riesgos asociados al uso inadecuado de la IA generativa.

La inteligencia artificial puede cometer errores, generar respuestas incorrectas o, incluso, inventar información. Por ello, la política debe dejar claro que:
Este principio de supervisión humana es uno de los pilares de la regulación europea.
La organización debe definir cuándo resulta necesario informar sobre el uso de inteligencia artificial. Por ejemplo:
La transparencia genera confianza y ayuda a minimizar los riesgos reputacionales.
Toda política eficaz debe identificar responsables. Por tanto, se aconseja determinar:
En empresas pequeñas, estas funciones pueden recaer en dirección o en el responsable del cumplimiento normativo.
Una política escrita no sirve de mucho si nadie la conoce. Por ello, resulta recomendable acompañarla de acciones formativas que permitan a los trabajadores comprender:
La alfabetización en IA no debe entenderse como un curso técnico avanzado, sino como una capacitación práctica adaptada a cada puesto de trabajo.
Al elaborar una política de uso de IA es habitual cometer algunos fallos como:
La regulación tecnológica evoluciona rápidamente, por lo que la política debe actualizarse de forma periódica.
Muchas organizaciones perciben el cumplimiento normativo como una obligación. Sin embargo, una buena gobernanza de la inteligencia artificial puede convertirse en una ventaja competitiva.
Las empresas que demuestran transparencia, control de riesgos y uso responsable de la tecnología generan mayor confianza entre clientes, proveedores e inversores. Además, contar con normas claras reduce errores, mejora la productividad y facilita la adopción segura de nuevas herramientas.
El 2 de agosto de 2026 marca un punto de inflexión para las organizaciones que utilizan inteligencia artificial. Disponer de una política de uso de IA, acompañada de formación y procedimientos de supervisión adecuados, permitirá aprovechar las ventajas de esta tecnología sin comprometer la seguridad, la transparencia ni el cumplimiento del AI Act europeo. Más que un documento legal, se trata de una guía práctica para integrar la IA de forma responsable dentro de la empresa. Si te interesan estos temas y deseas estar informado, no olvides coordinar tu agenda con la de TICNegocios Cámara Madrid.
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